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Sistema industrial de la Economía Circular

 

De las definiciones más utilizadas y aceptadas sobre lo que es la economía circular adoptamos aquella que ha sido establecida por la Fundación Ellen MacArthur, la cual señala que:

​​​“Una economía circular es un sistema industrial que es restaurativo o ​​​​regenerativo por intención y desde la fase de diseño. Reemplaza el ​​​​concepto de “final de vida útil” con la restauración; se aparta del uso de ​​​productos químicos, (lo que dificulta su reutilización) y tiene como ​​​​objetivo la eliminación de desechos mediante el diseño superior de los ​​​​materiales, productos y sistemas”.

De esta manera, el objetivo de la economía circular es la de contar con un efecto positivo en el ecosistema y contrarrestar la sobrecarga y la explotación del medio ambiente y sus recursos.

Desde el sector pesquero industrial se tiene claro que para mantener una pesquería sostenible resulta clave recuperar el valor del material y tener en cuenta que el resultado puede no ser útil en parte de un sistema industrial específico, pero que sí puede serlo en otro.

Es por esta razón que, desde hace décadas se vienen dando pasos firmes de manera proactiva, voluntaria y transparente hacia una hoja de ruta de economía circular. Esto se refleja en acciones concretas realizadas por el sector como el hecho que hemos pasado de utilizar 6 TM de anchoveta a utilizar en promedio 4.2 TM para la producción de 1 TM de harina de pescado. Este logro transcendental del sector pesquero se da gracias al esfuerzo, compromiso, innovación y tecnología de punta utilizada para la recuperación del 100% de la sanguaza, agua de cola, así como aceites y grasas. Estos productos que antes se desechaban, hoy se utilizan por completo.

También se vienen desarrollando acciones entorno al sistema de secado a vapor que se utiliza en el proceso de harina de pescado. A través del uso de tecnologías y altos estándares se ha conseguido que los gases calientes que se producen en dicho proceso se utilicen como energía. Con esta acción se está reduciendo en 25% el uso de combustibles fósiles, lo que a su vez implica menos gases de efecto invernadero.

El sector también viene realizando el tratamiento del agua de bombeo en cada planta, para devolverla luego limpia al mar a través de los emisores submarinos. Este enfoque ha permitido a la industria pesquera ser un actor importante en el cuidado de la Reserva Nacional de Paracas y la Bahía de Chimbote.

Asimismo, conscientes que el adecuado manejo del agua es de suma importancia para lograr la sostenibilidad y asegurar el bienestar de las generaciones futuras, el sector pesquero industrial consume casi 97.7 millones de m3 por año de agua, de los cuales el 98% proviene del agua de mar, y solo el 2% de agua dulce. En el caso del agua de mar, los usos principales son el agua barométrica y el agua de bombeo; mientras que en el caso del agua dulce esta es destinada a la limpieza de plantas, la generación de vapor en las calderas y el uso doméstico.  Siendo además que las aguas residuales son utilizadas para el riego de las áreas verdes y de las pistas sin asfaltar.